¡Los Dos Patitos!

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Ya tengo 22 (Bueno fue el 3 de Octubre pero nunca es tarde para rememorar) y detrás de mí una vida ha pasado, la he aprovechado y he aprendido. Si tengo que mirar atrás, puedo decir que si todo lo que he hecho me ha llevado a donde estoy es que no lo he hecho tan mal. Quizá tenga mucho aún por cambiar, pero se que he conseguido superar mi propia expectación al verme capaz de hacer cosas inimaginables.


Ha pasado un año, ya no tengo 21... y mi mente también ha crecido, de considerarme adulta tanto fuera como por dentro, me doy cuenta que dentro aún estoy verde (sin hablar de mi aspecto de 16, eso ya es otro cuento), pero las experiencias de este año han sido un antes y un después para mí.


Sé que no me comeré el mundo a mi paso ni que tocaré con un dedo el sol, soy parte de este inmenso mundo, una mancha, una huella, una boca más... pero este punto en el planeta ya es capaz de algo o de mucho.


Este año aprendí algo valioso y verdaderamente importante, que me hacía falta para despertar, lo que Dios sabía que necesitaba y ha esperado 22 años para dármelo.


Creo en mí, mucho tiempo he estado en pausa, dueña de los miedos, pero ahora, gracias a las experiencias vividas por fin creo en mí, tengo esperanza.
La que veo en el espejo es ahora mi amiga y la que me va conociendo mejor, porque ni mi propio reflejo sabía quien era y que quería de mi.
Creo en mí y Dios... siempre me pregunté que me pasaba. El porqué era así.


El pasado aunque digan que no vivimos con ello, marca tu futuro ya sean recuerdos felices o traumas que te marcan para siempre.
Aunque todo eso quede atrás, tienes que ver de vez en cuando atrás para saber que arreglar en tu vida y asi tu futuro no dependa de él.
Siento que poco a poco voy despertando, sonriendo ante la idea de descubrir más de lo que creía que no tenía.


¿Sabes lo doloroso que es creer que estás aquí solo para rellenar un hueco, que careces de talento, personalidad, metas, sueños...? Creerlo y negar con la firme convicción todo lo contrario
Cuando te dicen que eres "buenas" en algo, el poder ver esa estrella en los demás y pensar que la tuya simplemente desapareció o nunca tuviste (auto compasión), pues así no solo consigues dejar de creer en ti, sino de creer a los demás que dicen de ti.


Dejas de quererte, de demostrar sentimientos y al final dejas de querer a los demás.
¿Cómo querer los errores de los demás si no puedes aceptar los tuyos propios?
Te encierras, acabas pensando que sin ti todo va mejor, el reloj no se detiene, pero cada minuto que estás aquí influye.


El mundo no gira alrededor de ti, es verdad pero igual repercute, ya sea bueno o malo.
Me ha costado salir, sé que no soy la misma cuando tenía 14 años, tampoco con la de 18 y aún más la de 21, jamás creería que acabaría haciendo todo lo que ahora hago a mis recién 22. Pero estoy contenta, las personas, las experiencias, todo lo que Dios ha permitido formar parte de esta vida.


Estoy feliz, aún falta muchas cosas por arreglar y otras que aún ni han empezado, pero eso ya llegará.
Espero impaciente todo lo que tenga que decir mi yo de 23 años.



PD: Los pequeños detalles son los más grandes. Y solo el tiempo que dedicas leyéndome ya es un gran regalo. Por cierto, ¿A que son preciosos mis regalos? Los adoro


Ellos saben quienes han sido y la sonrisa de oreja a oreja que me han dejado 


1 Huellas:

Nerya dijo...

Feliciadades!!! Aunque con retraso!! ^^

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¿Pasaste sin dejar huella en este pequeño universo?